¿Cuáles son las diferencias entre una fisura anal y las hemorroides?
Una fisura anal y las hemorroides son dos enfermedades diferentes del área anal, que se pueden distinguir por sus causas, localización y curso.
Fisura anal
Definición: Una grieta alargada en la delicada mucosa del canal anal, a menudo provocada por irritación mecánica o lesión.
Causas: Generalmente causadas por heces duras, esfuerzo intenso o diarreas prolongadas. También puede influir una tensión aumentada del esfínter (hipertonía del esfínter). Lea aquí más sobre las causas de una fisura anal.
Curso: Las fisuras agudas suelen sanar en un plazo de cuatro a seis semanas. Sin tratamiento, la lesión puede volverse crónica, lo que dificulta la curación.
Características: Una fisura anal aguda se caracteriza por dolor al defecar, mientras que en las fisuras crónicas pueden aparecer complicaciones adicionales como úlceras o fístulas anales.
Hemorroides
Definición: Almohadillas vasculares naturales en el canal anal que juegan un papel importante en el sellado del intestino. Las molestias solo aparecen cuando están agrandadas o inflamadas.
Causas: Frecuentemente causada por estreñimiento crónico, esfuerzo excesivo, falta de movimiento, sobrepeso o predisposición genética. El embarazo también puede ser un factor de riesgo. Lea aquí más sobre las causas de las hemorroides.
Curso: La enfermedad se divide en cuatro etapas, desde molestias leves hasta hemorroides permanentemente prolapsadas.
Características: Las molestias como picazón, humedad o sangrado aparecen de forma gradual. El dolor no es típico en la etapa inicial, pero puede presentarse en hemorroides estranguladas.
La principal diferencia radica en la localización y las causas. Las fisuras anales son lesiones de la mucosa que suelen ser agudas y dolorosas. Las hemorroides, en cambio, son estructuras naturales que solo causan molestias cuando se agrandan, a menudo en forma de picazón o sangrado.
¿Qué síntomas indican una fisura anal o hemorroides?
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Síntoma |
Fisura anal |
Hemorroides |
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Dolor |
Dolor punzante o ardiente, especialmente durante o después de la defecación |
Raro en la etapa inicial, más común en complicaciones como incarceración |
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Sangrados |
Manchas de sangre rojo brillante en el papel higiénico o en las heces. Lea más sobre los síntomas de una fisura anal. |
Sangre clara en el papel higiénico o en las heces, generalmente sin dolor. Lea también más sobre sangrado de hemorroides. |
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picazón |
Puede ocurrir en fisuras crónicas |
Frecuente, debido a secreciones mucosas |
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Supuración |
Posible en fisuras crónicas |
Típico, piel a menudo roja e inflamada |
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Sensación de cuerpo extraño |
Raro |
Frecuente en estadios avanzados |
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Tejido sobresaliente |
Ninguna |
Tejido visible o palpable en estadios avanzados (Hemorroides grado III y Hemorroides grado IV) |
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Cambios en la piel |
Pliegue de avanzada en fisuras crónicas |
No típico |
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Esfínter |
Esfínter contraído (hipertonía del esfínter) |
Sin influencia directa sobre el esfínter |
Las fisuras anales suelen ser dolorosas, especialmente al defecar, mientras que las hemorroides en etapas iniciales rara vez causan dolor. El dolor en las hemorroides suele aparecer en etapas avanzadas o en complicaciones como la incarceración (estrangulamiento). Lea aquí más sobre las diferentes etapas de la enfermedad hemorroidal.

¿Cómo se originan las fisuras anales y las hemorroides, y existe alguna relación entre ambas?
¿Cuáles son las causas de las fisuras anales?
Fisuras anales son grietas en la delicada mucosa del canal anal que se producen principalmente por cargas mecánicas. Lea aquí más sobre las causas de una fisura anal.
Estreñimiento y heces duras: El esfuerzo intenso o el paso de heces duras pueden estirar y rasgar la delicada mucosa.
Diarreas crónicas: La diarrea frecuente y líquida irrita la mucosa anal y puede favorecer la aparición de grietas.
Tensiones del esfínter: Un aumento del tono muscular (hipertonía del esfínter) puede reducir la circulación sanguínea en la mucosa, haciéndola más susceptible a lesiones.
Irritaciones mecánicas: El sexo anal o la introducción de objetos en el canal anal pueden dañar la mucosa.
Enfermedades: Las enfermedades inflamatorias crónicas del intestino como la enfermedad de Crohn o infecciones (p. ej., herpes o sífilis) también pueden favorecer las fisuras anales.
Causas de las hemorroides
Las hemorroides se originan por la ampliación e inflamación del cojín hemorroidal, una red vascular natural en el canal anal. Lea aquí más sobre las causas de las hemorroides.
Estreñimiento crónico: El esfuerzo excesivo aumenta la presión sobre los vasos en el canal anal y provoca su agrandamiento.
Permanecer sentado por mucho tiempo: Un estilo de vida sedentario puede afectar la circulación en la zona pélvica y aumentar el riesgo de hemorroides.
Embarazo: La presión creciente del útero y los cambios hormonales favorecen la dilatación de los vasos.
Sobrepeso: Una alta presión abdominal puede dificultar la circulación sanguínea en los vasos y provocar hinchazón.
Predisposición genética: Una debilidad congénita del tejido conectivo aumenta la probabilidad de desarrollar hemorroides.
Relaciones entre fisuras anales y hemorroides
Ambas enfermedades pueden ser provocadas por factores de riesgo similares como el estreñimiento y el esfuerzo excesivo. Además, las hemorroides pueden favorecer la aparición de fisuras anales cuando el cojín hemorroidal agrandado estrecha el canal anal y la mucosa se ve más afectada durante la evacuación intestinal. De igual manera, una fisura anal puede empeorar los síntomas de las hemorroides, ya que el dolor y los espasmos del esfínter dificultan la defecación y aumentan el esfuerzo.
Aunque tienen causas diferentes, las fisuras anales y las hemorroides suelen presentarse simultáneamente. Un diagnóstico temprano y un tratamiento específico pueden ayudar a romper el círculo vicioso de dolor, inflamación y daño tisular adicional.
¿Cómo tratar eficazmente las fisuras anales y las hemorroides?
El tratamiento de ambas enfermedades se basa en aliviar los síntomas, promover la curación y prevenir empeoramientos. Productos como CANNEFF® pueden apoyar en ambos casos, especialmente por sus propiedades antiinflamatorias y regenerativas.
Tratamiento conservador de fisuras anales
Regulación intestinal:
- Dieta: Dieta rica en fibra con frutas, verduras y cereales integrales.
- Ingesta de líquidos: 1,5–2 litros de agua o té sin azúcar al día para mantener las heces blandas.
- Ablandadores de heces: Si es necesario, remedios suaves como cáscara de psyllium.
Alivio del dolor y curación:
- Ungüentos locales con ingredientes analgésicos y que promueven la curación.
- Supositorios CANNEFF® SUP: Supositorios CANNEFF® SUP contienen CBD y ácido hialurónico, para calmar la mucosa, aliviar inflamaciones y favorecer la cicatrización.
- Baños de asiento con manzanilla o corteza de roble para aliviar el dolor y mejorar la circulación.
Lea también más sobre otras medidas para acelerar la curación de una fisura anal.
Higiene suave:
- Limpieza con agua tibia, evitando productos agresivos.
- Secar la zona con toques en lugar de frotar, para proteger la piel sensible.
Medidas médicas y quirúrgicas en fisuras anales crónicas
Inyecciones de Botox:
- Para relajar el esfínter y favorecer la curación.
Extirpación quirúrgica:
- En fisuras graves o que no cicatrizan, se elimina el tejido dañado. Una leve sección parcial del esfínter (esfinterotomía) puede acelerar la curación.
Tratamiento conservador de hemorroides grado I–II
Regulación intestinal:
Como en las fisuras anales.
Tratamiento local:
- Pomadas y supositorios con principios activos antiinflamatorios y analgésicos.
- Supositorios CANNEFF® SUP: Ideal para calmar la mucosa y apoyar la regeneración. Encuentre aquí más información sobre los supositorios CANNEFF® SUP y el tratamiento de hemorroides.
- Baños de asiento: Con aditivos antiinflamatorios para aliviar el dolor.
- Cambios en el estilo de vida: Ejercicio regular y evitar estar sentado por períodos prolongados.

Medidas médicas y quirúrgicas (hemorroides grado III–IV)
Métodos mínimamente invasivos:
- Ligadura con banda elástica: estrangulamiento de las hemorroides, que luego mueren.
- Escleroterapia: obliteración de los vasos para hacer que el tejido se encoja.
- Coagulación por infrarrojos: tratamiento térmico dirigido para reducir las hemorroides.
Procedimientos quirúrgicos:
- Hemorroidectomía: Extirpación quirúrgica en casos graves.
- Método Stapler: Corrección de la mucosa y reducción de las hemorroides mediante un dispositivo de sutura con grapas.
- Método HAL: Ligadura de las arterias hemorroidales guiada por ultrasonido.
Lea también más sobre el tratamiento de hemorroides y sobre diversos procedimientos quirúrgicos y el seguimiento necesario tras una operación de hemorroides.
Una dieta rica en fibra, una ingesta adecuada de líquidos y una higiene suave son esenciales tanto para las fisuras anales como para las hemorroides.
Productos CANNEFF®: Gracias a sus propiedades antiinflamatorias y que favorecen la cicatrización, los supositorios CANNEFF® SUP son un complemento útil tanto para las hemorroides como para las fisuras anales.
Más información sobre el tratamiento de hemorroides:
- Tratamiento de hemorroides grado I
- Tratamiento de hemorroides grado II
- Tratamiento de hemorroides grado III
- Tratamiento de hemorroides grado IV
¿Qué papel juegan la alimentación, la higiene y los remedios caseros en la prevención y el tratamiento de las fisuras anales y las hemorroides?
La alimentación, la higiene y los remedios caseros juegan un papel decisivo en la prevención y el tratamiento de las fisuras anales y las hemorroides. Una dieta rica en fibra con productos integrales, frutas frescas y verduras favorece la digestión y asegura una consistencia blanda de las heces, lo que reduce la presión en la zona anal. Igualmente importante es una ingesta suficiente de líquidos para mantener las heces suaves y evitar el estreñimiento.

La higiene en la zona anal debe ser suave y efectiva para evitar irritaciones y favorecer la curación. Después de defecar, se recomienda limpiar con agua tibia y secar con una toalla suave, mientras que se deben evitar los productos de limpieza agresivos o el papel higiénico húmedo que contenga fragancias o conservantes. Un cuidado regular con pomadas o supositorios calmantes y antiinflamatorios, como por ejemplo CANNEFF® SUP con CBD y ácido hialurónico, puede calmar las mucosas y apoyar la regeneración.
Remedios caseros como baños de asiento con manzanilla o corteza de roble tienen un efecto calmante y favorecen la circulación sanguínea en la zona anal, lo que alivia el dolor y acelera la curación. Además, las compresas frías pueden ayudar a reducir la hinchazón y el dolor. Al mismo tiempo, se deben evitar comportamientos que puedan empeorar las molestias, como estar sentado por mucho tiempo o hacer un esfuerzo excesivo al defecar. Una combinación de alimentación saludable, higiene cuidadosa y remedios caseros probados no solo apoya el tratamiento, sino que también reduce significativamente el riesgo de una recaída.
¿Cuándo se debe consultar a un médico en caso de molestias anales como dolor, sangrado o picazón?
En caso de molestias anales como dolor, sangrado o picor, se debe consultar a un médico si los síntomas persisten, empeoran o se acompañan de otras molestias. Son especialmente alarmantes los sangrados intensos que se repiten o van acompañados de sangre oscura, ya que podrían indicar enfermedades graves como el cáncer de colon. También deben ser evaluados los dolores persistentes que afectan la vida diaria, o el picor y la humedad que no desaparecen a pesar de una higiene cuidadosa, ya que pueden indicar enfermedades como hemorroides, fisuras anales, trombosis anales o infecciones. Lea también más sobre sangrado por hemorroides.
También se recomienda acudir al médico si se presentan cambios visibles en la zona anal, como nódulos, hinchazón o alteraciones en la piel, que podrían indicar trombosis anales, abscesos anales u otras enfermedades. Si las molestias no mejoran tras el uso de remedios caseros o productos de venta libre como pomadas y supositorios, incluyendo CANNEFF® SUP para aliviar inflamaciones y favorecer la curación, también se debe buscar consejo médico.
Ante síntomas como fiebre, sensación intensa de presión, pérdida de peso no deseada o flujo mucoso, podría tratarse de una enfermedad más grave que requiere tratamiento urgente. Una visita temprana al médico permite un diagnóstico preciso y evita que las molestias se vuelvan crónicas o empeoren.

¿Cómo se realiza el diagnóstico de fisuras anales o hemorroides?
El diagnóstico de fisuras anales y hemorroides comienza con una anamnesis detallada. El médico o la médica pregunta al paciente sobre síntomas como dolor, picazón, sangrado, cambios en las heces y posibles desencadenantes. Son especialmente importantes los datos sobre enfermedades previas, hábitos alimenticios y hábitos intestinales para delimitar la causa de las molestias.
El siguiente paso es un examen físico. Se inspecciona externamente la zona anal para detectar cambios visibles como grietas (fisuras anales), nódulos (hemorroides o trombosis anales) o áreas de piel inflamada (por ejemplo, eczema anal). En las fisuras anales suelen observarse desgarros longitudinales, mientras que las hemorroides pueden ser visibles como vasos o tejidos abultados dentro o fuera del canal anal, dependiendo de la gravedad. Lea aquí más sobre las diferentes etapas de una enfermedad hemorroidal.
El examen táctil rectal también forma parte del diagnóstico. Mediante una palpación cuidadosa del canal anal, el médico o la médica verifica cambios en el tejido, nódulos o endurecimientos. Esto puede realizarse con anestesia local en caso de dolor intenso, especialmente en una fisura anal aguda.
En casos poco claros o ante la sospecha de otras enfermedades como abscesos anales, fístulas anales o tumores, se realiza una endoscopia rectal (proctoscopía). En este procedimiento se examina el canal anal con un pequeño instrumento para identificar hemorroides internas o cambios inflamatorios. Si es necesario, también se puede realizar una colonoscopía más extensa, especialmente si la presencia de sangre en las heces es un síntoma, para descartar enfermedades graves como pólipos o cáncer de colon.
El diagnóstico cuidadoso asegura que las molestias se clasifiquen con precisión y se puedan iniciar medidas de tratamiento individualmente adecuadas. Además, proporciona información sobre si existen factores acompañantes como el estreñimiento o infecciones que deben tratarse de manera específica.