Causa de la trombosis anal

In diesem Blogpost werden die wichtigsten Ursachen und Risikofaktoren für die Entstehung einer Analvenenthrombose erläutert. Analthrombosen sind eine schmerzhafte proktologische Erkrankung, auch als Perianalvenenthrombose bekannt. Eine Analvenenthrombose tritt plötzlich auf und kann starke Schmerzen und Schwellungen im Analbereich verursachen. Dabei bilden sich ein oder mehrere Blutgerinnsel, als bläuliche Knoten oder Knubbel erkennbar, in den Venen rund um den After. Obwohl die genaue Entstehung und Ursache einer Analthrombose noch nicht vollständig geklärt ist, stehen mehrere Faktoren im Verdacht, das Risiko für das Auftreten zu erhöhen. Dazu zählen Verstopfung, Übergewicht, intensives Krafttraining und erhöhter Druck im Beckenboden und Bauchraum. Auch Bewegungsmangel, unausgewogene Ernährung, Gefäßerkrankungen, Blutgerinnungsstörungen sowie hormonelle Einflüsse wie die Einnahme der Pille können zur Entstehung einer Analvenenthrombose beitragen. Insbesondere die Schwangerschaft und Geburt sind bei Frauen bedeutende Risikofaktoren für das Auftreten perianaler Thrombosen. In diesem Beitrag werden alle Ursachen und Risikofaktoren von Analvenenthrombosen näher beleuchtet.
Dr. med. univ. Lukas Heschl

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Dr. med. univ. Lukas Heschl

Inhaltsverzeichnis

¿Cuáles son las causas de una trombosis de las venas anales?

Existen diversas causas posibles que pueden provocar un coágulo de sangre doloroso en el ano.

¿Qué factores de riesgo pueden favorecer la aparición de trombosis de las venas anales?

Además de las causas directas, existen varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar una trombosis anal.

¿Cuáles son las causas de una trombosis anal?

Existen muchas causas posibles que pueden provocar un coágulo de sangre doloroso en el ano. En la piel de la zona perianal hay venas muy finas; cuando el flujo sanguíneo natural se estanca en uno de estos vasos, el vaso se hincha y se forma un llamado coágulo venoso, que causa la trombosis anal.

Las causas exactas de una trombosis venosa anal aún no están completamente aclaradas, se supone que es una combinación de varios factores. Una trombosis anal se produce fundamentalmente por la formación de uno o varios coágulos de sangre en una vena de la zona anal externa. Este coágulo puede ser provocado por diversos factores que aumentan la carga o irritación de los vasos. Entre estos factores se incluyen la predisposición genética, así como factores hormonales que pueden afectar negativamente el flujo sanguíneo y favorecer la formación de un coágulo en la zona anal.

Una trombosis anal se origina principalmente por un aumento de la presión intraabdominal, es decir, una presión elevada en el abdomen y la pelvis. Esto puede ser causado por tos frecuente, esfuerzo excesivo al defecar, diarrea, pero también por levantar cargas pesadas en el entrenamiento de fuerza o, en general, por estar sentado mucho tiempo en la oficina, viajes largos en coche o vuelos de larga distancia. El sobrepeso también ejerce una presión constante sobre la región anal al estar sentado y puede provocar los nódulos azulados y dolorosos en el ano.

Las lesiones en las paredes de los vasos en el ano también juegan un papel importante. Las pequeñas roturas en la pared vascular del ano desencadenan una cadena de actividades de coagulación sanguínea que pueden provocar la formación de un trombo. Estas pequeñas lesiones pueden ser causadas tanto por una presión alta en el abdomen, principalmente provocada por esfuerzo frecuente y fuerte al defecar, como por el embarazo o el parto. También puede influir el levantamiento de objetos pesados o cargas, así como influencias mecánicas en la zona anal, como una operación proctológica o el sexo anal, que también pueden ser causas.

Incluso sentarse sobre superficies frías provoca un estrechamiento de los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de una trombosis venosa perianal. Aquí un resumen de las causas más comunes de una trombosis venosa anal:

Presión aumentada sobre las venas anales

Actividades y condiciones que ejercen una fuerte presión sobre las venas en la zona anal pueden dificultar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de una trombosis perianal. Esto incluye el esfuerzo intenso al defecar, especialmente en casos de estreñimiento. Permanecer sentado mucho tiempo, por ejemplo en trabajos de oficina o viajes largos en avión, así como ciertos deportes como el entrenamiento de fuerza, levantamiento de pesas o ciclismo.

Esfuerzo físico

El esfuerzo físico intenso, especialmente en el entrenamiento de fuerza, puede aumentar considerablemente la presión sobre las venas anales y así favorecer el riesgo de una trombosis venosa anal. En ejercicios que implican levantar pesos pesados, a menudo se produce un aumento elevado de la presión intraabdominal. Esta presión elevada puede comprimir los vasos sanguíneos en la zona anal y afectar el retorno venoso, lo que conduce a un estancamiento de la sangre. Este estancamiento puede favorecer la formación de coágulos en el ano, que se manifiestan como nódulos o bultos dolorosos, palpables y azulados en la red venosa alrededor del ano.

Además, el entrenamiento intenso puede causar lesiones en la región anal, ya sea por movimientos bruscos o por levantar cargas pesadas, lo que daña aún más los vasos. Los deportistas que no prestan suficiente atención a la recuperación y estiramiento son también más propensos a sufrir tensiones musculares en el suelo pélvico, que pueden afectar aún más el flujo sanguíneo en la zona anal. Estos factores hacen que la actividad física intensa sea a menudo una causa, o al menos un factor de riesgo potencial, para la aparición de una trombosis venosa anal. Especialmente en personas que se someten regularmente a estas altas cargas en su programa de entrenamiento.

Embarazo y parto

Durante el embarazo, la presión sobre el abdomen y las venas pélvicas aumenta considerablemente. El parto en sí también puede representar una carga debido al esfuerzo, que favorece la formación de una trombosis anal. Diversos problemas rectales son muy comunes durante el embarazo y después del parto, ya que durante el embarazo se acumulan varios factores de riesgo. Los cambios hormonales provocan estreñimiento en muchas mujeres. El bebé y el líquido amniótico ejercen presión sobre el intestino y el suelo pélvico. El esfuerzo durante el parto conlleva un aumento adicional de la presión en las venas anales. El nacimiento del bebé provoca desgarros en la musculatura del suelo pélvico. Esto genera un hematoma que se desplaza hacia el punto más bajo. Por eso, en mujeres después del parto no es raro encontrar hinchazones considerables alrededor del ano. Estas se presentan como trombosis anal, combinadas con hinchazón por retención de líquidos y un hematoma.

Trauma o lesión en la zona anal

Las lesiones traumáticas en la zona anal, ya sea por intervenciones quirúrgicas o por influencias mecánicas como el sexo anal, representan un factor de riesgo importante para la aparición de una trombosis venosa anal. Después de intervenciones quirúrgicas, por ejemplo una operación por hemorroides u otras intervenciones en enfermedades proctológicas, pueden producirse lesiones en los vasos sanguíneos finos de la zona anal. Estas lesiones suelen provocar una reacción inflamatoria y aumentan la probabilidad de formación de coágulos en las venas adyacentes.

Además, el sexo anal puede causar microlesiones en las paredes vasculares del canal anal. Estas fisuras anales o microlesiones en el canal anal pueden desencadenar una reacción en cadena que favorece la coagulación sanguínea y, por tanto, la formación de una trombosis anal. Asimismo, las cargas mecánicas repetidas o traumas, ya sea por levantar objetos pesados con frecuencia o por estar sentado mucho tiempo sobre superficies duras, también pueden dañar los vasos sensibles en la zona anal y aumentar el riesgo de coágulos. En todos estos casos, tanto la presión aguda sobre las venas anales como el daño al tejido vascular juegan un papel decisivo en la formación de la trombosis venosa anal. Muchas de las causas mencionadas también pueden provocar hemorroides. Las hemorroides pueden presentarse también junto con trombosis venosas anales. El dolor perianal o anal en general también puede indicar una fisura anal, fístulas anales o abscesos anales.

¿Qué factores de riesgo pueden favorecer la aparición de trombosis venosas anales?

Además de las causas directas, existen varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar una trombosis anal. Por lo general, los hombres son más afectados por las trombosis venosas anales que las mujeres. Sin embargo, también hay algunos factores de riesgo específicos femeninos, como la dilatación vascular hormonal durante el embarazo o el parto. A continuación, profundizamos en los factores de riesgo más importantes.

Estreñimiento (obstipación)

El estreñimiento crónico suele provocar un esfuerzo intenso al defecar, lo que aumenta la presión sobre las venas anales y favorece el riesgo de un coágulo en el ano.

Predisposición genética

Algunas personas tienen una debilidad congénita del tejido conectivo o una predisposición genética a enfermedades vasculares. Esta susceptibilidad puede aumentar el riesgo de una trombosis venosa anal, especialmente si existen antecedentes familiares conocidos.

Permanecer sentado mucho tiempo

Las personas que pasan mucho tiempo sentadas por trabajo o por motivos personales, como empleados de oficina o conductores de larga distancia, tienen un mayor riesgo. La circulación sanguínea reducida por estar sentado puede favorecer la formación de una trombosis anal. Además, sentarse sobre superficies frías es perjudicial, ya que provoca un estrechamiento de los vasos sanguíneos en la zona anal y hace más probable una trombosis perianal. El contacto con frío húmedo durante períodos prolongados sentado, por ejemplo al hacer surf o en invierno al estar en el suelo tras practicar deporte al aire libre, puede favorecer la aparición de trombosis anales.

Falta de movimiento

Quienes se mueven poco suelen sufrir una circulación sanguínea limitada, lo que favorece la formación de trombosis en general, incluida la trombosis venosa anal.

Sobrepeso

Un índice de masa corporal elevado supone una carga adicional para el sistema venoso, lo que a su vez aumenta el riesgo de trombosis venosas, incluida la trombosis anal.

Trombosis anal durante el embarazo y el parto

Durante el embarazo, la presión sobre el suelo pélvico aumenta constantemente, lo que no solo puede afectar la circulación sanguínea en el abdomen y la pelvis, sino también favorecer la aparición de una trombosis venosa anal. El bebé en crecimiento y el peso del líquido amniótico ejercen una presión creciente sobre las venas de la pelvis y la región anal. Esto suele provocar estancamiento sanguíneo, ya que se dificulta el retorno venoso.

Además, los cambios hormonales durante el embarazo, especialmente el aumento de progesterona, hacen que los vasos sean más blandos y elásticos, lo que a la vez favorece la formación de coágulos. Muchas embarazadas también sufren estreñimiento debido a la digestión más lenta, lo que a menudo provoca un esfuerzo intenso al defecar. Este esfuerzo ejerce presión adicional sobre las venas anales, aumentando aún más la probabilidad de formación de una trombosis venosa anal. También durante el parto, debido al esfuerzo intenso, la presión en la región anal aumenta considerablemente, lo que puede favorecer la formación de un coágulo. En el período posterior al parto, el riesgo también está aumentado, ya que los cambios hormonales y la carga física pueden retrasar la recuperación del suelo pélvico. En conjunto, estos factores hacen que el embarazo y el parto sean factores de riesgo importantes para la aparición de una trombosis venosa anal.

Cambios hormonales

Además del embarazo y el uso de anticonceptivos, existen otros cambios hormonales que pueden aumentar el riesgo de una trombosis venosa anal. Entre ellos se encuentran la menopausia y también terapias hormonales que pueden afectar el flujo sanguíneo y la elasticidad vascular.

Disminución de la elasticidad de los vasos sanguíneos con la edad

Con la edad, la elasticidad de los vasos sanguíneos disminuye, lo que también puede aumentar el riesgo de una trombosis venosa anal. Además, las personas mayores suelen sufrir más estreñimiento y otros problemas digestivos, lo que a su vez aumenta el riesgo de presión elevada en el abdomen.

Consumo de alcohol y nicotina

El consumo de alcohol y nicotina puede aumentar el riesgo de una trombosis venosa anal, ya que ambas sustancias afectan negativamente a los vasos. El alcohol dilata los vasos, lo que debilita las venas en la zona anal y, debido a la circulación reducida, favorece la formación de coágulos. Además, el alcohol suele causar deshidratación y estreñimiento, lo que requiere un esfuerzo intenso al defecar y aumenta la presión sobre las venas anales. La nicotina, en cambio, estrecha los vasos sanguíneos y daña a largo plazo las paredes vasculares, aumentando aún más el riesgo de trombosis. Ambas sustancias también afectan los procesos de curación en el cuerpo, lo que puede incrementar el riesgo de trombosis.

Hábitos alimenticios bajos en fibra

Una dieta baja en fibra puede causar estreñimiento, lo que a su vez aumenta el riesgo de una trombosis anal. También los alimentos picantes o muy condimentados pueden irritar la zona anal. La falta de líquidos por beber poco también parece favorecer la aparición de trombosis anales.

Factores psicosociales y estrés

El estrés puede contribuir indirectamente a la aparición de una trombosis venosa anal al afectar negativamente varios mecanismos corporales. El estrés crónico suele provocar problemas digestivos como estreñimiento o diarrea, lo que aumenta la presión sobre las venas anales. Al mismo tiempo, muchas personas bajo estrés adoptan hábitos poco saludables como fumar, consumir alcohol o alimentarse mal, lo que incrementa el riesgo de estreñimiento y daño vascular. La falta de movimiento debido a un estilo de vida sedentario y las tensiones musculares en el abdomen y la pelvis aumentan aún más la presión sobre las venas anales. Además, el estrés crónico debilita el sistema inmunológico, lo que puede causar inflamaciones y una mayor susceptibilidad a coágulos. Todos estos factores pueden aumentar el riesgo de una trombosis venosa anal.

Sobrecarga mecánica del canal anal

La sobrecarga mecánica del canal anal o del ano, como por ejemplo por heces duras o sexo anal, es otro factor de riesgo que juega un papel en la aparición de una trombosis anal.

En resumen, las trombosis venosas anales suelen originarse por una combinación de presión sobre las venas anales, esfuerzos físicos o lesiones en la zona anal. Los factores de riesgo mencionados aumentan la probabilidad de que se forme un coágulo en las venas sensibles de la zona anal. Quienes conozcan estos factores de riesgo pueden tomar medidas específicas para minimizar el riesgo y prevenir la aparición de una trombosis anal. Aquí encontrará consejos concretos sobre qué tener en cuenta para prevenir trombosis venosas anales. Especialmente cuando una trombosis venosa anal reaparece con frecuencia, o cuando la trombosis venosa anal no desaparece, las medidas preventivas juegan un papel central en el tratamiento y seguimiento para evitar eficazmente una trombosis venosa anal recurrente. Aquí encontrará diversas medidas para su vida diaria relacionadas con la prevención de trombosis venosas anales.

Si presenta síntomas de trombosis venosa anal, es imprescindible consultar a un médico para determinar la causa concreta en su caso y así iniciar un tratamiento conservador adecuado y de apoyo para la trombosis venosa anal.

A menudo, las trombosis venosas anales se curan solas, pero si se presentan dolores muy intensos y nódulos o úlceras muy grandes en el ano, puede ser necesaria una operación. Esto también ocurre si, a pesar del tratamiento conservador, una trombosis venosa anal no desaparece o si se trata de una trombosis recurrente que reaparece con frecuencia. Lea aquí más sobre los supositorios CANNEFF® SUP y el tratamiento de trombosis venosas anales con supositorios.

Incluso las trombosis venosas anales que se curan por sí solas pueden dar lugar a lo que se llaman pliegues de avanzada o mariscos, que, si son lo suficientemente grandes y afectan mucho la higiene anal, también pueden requerir tratamiento. Aquí encontrará toda la información sobre el diagnóstico, exámenes y la consulta médica para trombosis venosa anal.

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Dr. med. univ. Lukas Heschl

Dr. med. univ. Lukas Heschl

Especialista en medicina general

El Dr. med. univ. Lukas Heschl es médico general. Tras completar sus estudios de medicina humana en 2013, el Dr. med. univ. Lukas Heschl se ha dedicado desde 2017 como médico general en la práctica al bienestar de sus pacientes. En 2019 se convirtió en socio de la consulta médica rural en Oed, Baja Austria. Como primer punto de contacto para todas las cuestiones médicas, el Dr. med. univ. Lukas Heschl confía en métodos de tratamiento innovadores, como los productos médicos CANNEFF contra inflamaciones y para mejorar la regeneración de la mucosa en la zona íntima.