¿Cómo se realiza una operación de marisca?
Una operación de mariscos es un pequeño procedimiento quirúrgico que normalmente se realiza de forma ambulatoria y con anestesia local. Según la extensión de los mariscos y las condiciones individuales, la operación también puede realizarse bajo anestesia general o raquídea.

Preparación para la operación
Antes de la operación se realiza un examen proctológico para descartar otras enfermedades como hemorroides o fisuras anales. En algunos casos se recomienda facilitar una evacuación blanda antes del procedimiento, por ejemplo con una dieta rica en fibra o ablandadores de heces. Sin embargo, generalmente no es necesaria una limpieza intestinal completa.
Anestesia y técnica quirúrgica
Tras la anestesia local, se elimina con precisión el tejido afectado. Los procedimientos más comunes son:
Método con bisturí o tijeras: El exceso de tejido cutáneo se elimina con un bisturí o tijeras quirúrgicas.
Electrocauterización: Mediante la acción del calor (corriente de alta frecuencia) se eliminan los mariscos mientras se cierran los vasos sanguíneos.
Tratamiento con láser: Un método delicado que elimina el tejido con un rayo láser de forma precisa y minimiza el sangrado.
Según el método, la herida queda abierta o se cierra con algunas suturas. La cicatrización abierta suele preferirse porque reduce el riesgo de endurecimiento de cicatrices y estrechamiento del canal anal.

Cuidado de la herida y seguimiento
Después del procedimiento, la zona se protege con una compresa ligera. Por lo general, los pacientes pueden irse a casa el mismo día. La curación dura varias semanas, durante las cuales se deben seguir las siguientes indicaciones:
Higiene suave: Limpieza con agua tibia, sin frotar agresivamente ni usar papel higiénico húmedo.
Alivio del dolor: Analgésicos como ibuprofeno o paracetamol pueden ayudar. CANNEFF® SUP supositorios rectales apoyan la cicatrización gracias a ingredientes antiinflamatorios e hidratantes como el CBD y el ácido hialurónico.
Baños de asiento: Los baños de manzanilla o corteza de roble pueden favorecer la curación y prevenir inflamaciones.
Consistencia blanda de las heces: Una dieta rica en fibra y una ingesta suficiente de líquidos evitan el esfuerzo excesivo al defecar.
¿Qué métodos de anestesia se utilizan en una cirugía de mariscas?
En una cirugía de mariscas se utilizan diferentes métodos de anestesia, dependiendo del tamaño de las mariscas, factores individuales y deseos del paciente:
Anestesia local: Generalmente preferida porque permite realizar la intervención de forma ambulatoria. El área afectada se adormece con un anestésico local.
Anestesia espinal: Una anestesia parcial que adormece la mitad inferior del cuerpo. Adecuada para mariscas grandes o cuando se realizan varias intervenciones al mismo tiempo.
Anestesia general: Se usa raramente, pero es una opción si la intervención es más extensa o el paciente tiene miedo a la cirugía.
La elección del método de anestesia se discute individualmente con el médico tratante.
¿Qué deben tener en cuenta los pacientes antes de una cirugía de mariscas?
Una buena preparación para la cirugía de mariscas puede influir positivamente en la recuperación y minimizar el riesgo de complicaciones. Aquí están los puntos más importantes que los pacientes deben tener en cuenta antes de la intervención:
Examen médico previo e información
Antes de la cirugía se realiza un examen proctológico para determinar el tamaño y la consistencia exacta de las mariscas. El médico informa sobre los diferentes métodos de anestesia, el procedimiento de la intervención y los posibles riesgos. Si es necesario, se deben tratar inflamaciones o infecciones existentes antes de la cirugía.
Nutrición y preparación intestinal
Dieta ligera el día anterior: Se deben evitar alimentos difíciles de digerir, que produzcan gases o picantes.
Medidas para el vaciado intestinal: Según la recomendación del médico, puede ser útil vaciar el intestino con un laxante suave o un enema.
Ingesta de líquidos: Es importante una ingesta adecuada de líquidos, pero en caso de anestesia general programada no se debe comer ni beber nada desde seis horas antes de la cirugía.
Consumo de medicamentos
Anticoagulantes (p. ej., ASS, Marcumar, heparina): Estos deben suspenderse, si es necesario, en consulta con el médico para minimizar el riesgo de sangrado.
Medicamentos antiinflamatorios: Ciertos analgésicos (p. ej., ibuprofeno) pueden afectar la coagulación de la sangre y solo deben tomarse antes de la cirugía tras consultar con el médico.
Medicamentos crónicos: Si se deben tomar medicamentos regularmente, se debe consultar con el médico tratante.
Ropa y preparación personal
Usar ropa cómoda y holgada que no presione la zona anal. Antes de la operación, limpiar la zona íntima y anal, pero evitar productos de limpieza agresivos. Organizar una persona que acompañe para el regreso a casa si se realiza anestesia general o espinal.
Planificación del cuidado posterior
Tener preparados baños de asiento, papel higiénico suave y pomadas o supositorios antiinflamatorios como CANNEFF® SUP. Planificar una dieta rica en fibra para facilitar la defecación y evitar esfuerzos excesivos. Según la intervención, planificar reposo físico durante algunos días y, si es necesario, solicitar una baja médica. Una buena preparación ayuda a que la intervención sea menos estresante y a apoyar la curación de forma óptima.

¿Cuánto dolor causa una operación de mariscos?
Una operación de mariscos suele ser poco dolorosa, ya que se realiza bajo anestesia local, anestesia espinal o anestesia general. Durante la intervención, los pacientes no sienten dolor. Después de la operación, pueden aparecer molestias leves a moderadas, especialmente al sentarse o al defecar. Estas molestias se pueden aliviar bien con analgésicos como ibuprofeno o paracetamol, así como con baños de asiento y supositorios antiinflamatorios como CANNEFF® SUP. El dolor suele disminuir después de pocos días.
¿Cuánto tiempo dura la curación después de una operación de mariscos?
La curación suele durar entre dos y cuatro semanas, pero en algunos casos puede prolongarse más. Es normal experimentar dolores leves, hinchazón o una sensación de tensión durante los primeros días. Las posibles complicaciones, como infecciones, hemorragias o formación de cicatrices, son poco frecuentes y se pueden minimizar con un buen cuidado posterior. En caso de molestias persistentes o síntomas inusuales, es necesario acudir al médico para una revisión. La operación de mariscos es en muchos casos una forma eficaz de eliminar las molestias de forma permanente. Con el cuidado adecuado, se puede apoyar de manera óptima la curación y el bienestar tras la intervención.
¿Qué riesgos y complicaciones pueden presentarse en una operación de marisca?
La mayoría de las complicaciones tras una operación de marisca son leves y temporales. Un cuidado cuidadoso de la herida, higiene anal suave, baños de asiento antiinflamatorios y supositorios CANNEFF® SUP pueden ayudar a minimizar riesgos y favorecer la curación. En caso de dolor persistente, sangrado fuerte o signos de infección, se debe realizar un control médico. La operación de marisca se considera un procedimiento menor y seguro, pero como toda cirugía conlleva ciertos riesgos y posibles complicaciones. Durante y después de la operación pueden presentarse los siguientes problemas:
Riesgos y complicaciones posibles de una operación de marisca
Trastornos de la cicatrización: La cicatrización puede retrasarse, especialmente en enfermedades previas como diabetes o un sistema inmunológico debilitado. Las heridas abiertas en la zona anal son particularmente vulnerables debido a la constante carga mecánica y el contacto con las heces.
Infecciones: Debido a la colonización bacteriana de la región anal, pueden ocurrir infecciones de la herida o abscesos. Los síntomas son enrojecimiento, hinchazón, formación de pus o dolor persistente.
Dolores después de la operación: Dolores moderados a fuertes son posibles en los primeros días después de la operación, especialmente al sentarse o evacuar. Analgésicos (ibuprofeno, paracetamol) y supositorios antiinflamatorios como CANNEFF® SUP ayudan a aliviar las molestias.
Sangrados y hemorragias posteriores: Justo después del procedimiento puede haber un sangrado leve de la herida. En caso de sangrado persistente o fuerte, se debe consultar a un médico.
Formación de cicatrices y endurecimientos: Durante la cicatrización puede formarse tejido cicatricial que en casos raros conduce a estrechamientos del canal anal (estenosis anal). Un cuidado suave posterior y baños de asiento regulares con manzanilla o corteza de roble pueden apoyar la curación.
Picazón o supuración de la herida: La herida abierta puede secretar fluidos en las primeras semanas, lo que puede causar picazón temporalmente. Una higiene cuidadosa y cremas hidratantes pueden ayudar a minimizar las molestias.
Posibilidad de recurrencia (reaparición): Las mariscas pueden reaparecer tras una operación, especialmente si persiste un esfuerzo intenso al evacuar o inflamaciones crónicas. Una dieta rica en fibra, una ingesta adecuada de líquidos y una higiene anal suave son importantes para prevenirlo.
Incontinencia fecal (rara): En casos raros, puede producirse una afectación temporal o permanente de la función del esfínter debido a daños en los nervios o músculos finos de la zona anal. Sin embargo, este riesgo es muy bajo, ya que las mariscas se extirpan fuera del canal anal.
¿Cuáles son las experiencias de los pacientes tras una operación de marisca?
La mayoría de los pacientes experimentan tras una operación de marisca inicialmente dolores leves a moderados, que disminuyen en pocas semanas. Muchas personas perciben como una gran mejora la higiene mejorada y la reducción del picor, el ardor y las inflamaciones. Un cuidado posterior cuidadoso con baños de asiento, supositorios CANNEFF® SUP y una consistencia blanda de las heces contribuye significativamente a acelerar la cicatrización y evitar complicaciones.
Las experiencias tras una operación de marisca varían según la cicatrización individual, el método quirúrgico y la sensibilidad al dolor. Muchas personas afectadas reportan una mejora en las molestias, especialmente en cuanto a la higiene anal, la reducción del picor y la prevención de inflamaciones recurrentes. Sin embargo, en los primeros días tras la intervención hay algunos efectos secundarios comunes.
Experiencias en los primeros días tras la operación
Dolor y cicatrización: Justo después de la operación, son comunes dolores leves a moderados, especialmente al sentarse, caminar o evacuar. Los pacientes suelen comparar las molestias con una sensación intensa de herida o ardor, que puede aliviarse bien con analgésicos (ibuprofeno, paracetamol). Los baños de asiento con manzanilla o corteza de roble ayudan a reducir el dolor y a favorecer la cicatrización.
Hinchazón y supuración: En los primeros días suele aparecer una ligera hinchazón que puede aliviarse con frío y medidas antiinflamatorias. Muchos pacientes informan de una ligera supuración de la herida, lo cual es normal, ya que la cicatrización en la zona anal húmeda y cálida requiere más tiempo.
Primera defecación tras la operación: La primera defecación es desagradable para muchos, especialmente si existe miedo a dolor o sangrado posterior. Una dieta rica en fibra y una ingesta adecuada de líquidos facilitan la defecación y evitan el esfuerzo excesivo. Los supositorios rectales CANNEFF® SUP con CBD y ácido hialurónico ayudan a regenerar la delicada piel anal y a reducir las molestias al defecar.
Experiencias después de una a dos semanas
Alivio notable de las molestias: Después de aproximadamente 7 a 14 días, muchos pacientes informan una mejora notable. El dolor disminuye gradualmente y la supuración de la herida se reduce. Puede aparecer picor, ya que la cicatrización está en su fase final, pero se puede reducir con cuidados suaves y pomadas hidratantes.
Limitaciones en la vida diaria: Las actividades físicas y el deporte están limitados durante las primeras dos semanas, pero es posible realizar movimientos suaves (por ejemplo, paseos), lo que favorece la circulación sanguínea. Permanecer sentado durante mucho tiempo puede seguir siendo incómodo, por lo que los cojines blandos o las pausas para sentarse ayudan.
Experiencias después de un mes y resultados a largo plazo
Curación completada: Después de 4 a 6 semanas, la mayoría de las heridas están bien curadas y los pacientes vuelven a sentir comodidad normal en su vida diaria. El picor y las irritaciones suelen desaparecer por completo. La higiene anal es mucho más sencilla, ya que los pliegues cutáneos molestos ya no estorban.
Mejoras a largo plazo: Muchos pacientes informan que se sienten mucho más cómodos, especialmente al hacer deporte, al sentarse o en situaciones íntimas. Los síntomas de las mariscas como el picor, las irritaciones y los sangrados ya no aparecen, siempre que se mantenga una dieta rica en fibra, una higiene anal suave y una digestión saludable.

¿Cuándo es médicamente necesaria una operación de marisken?
Una operación de marisken es médicamente necesaria cuando los pliegues cutáneos causan repetidamente inflamaciones, dolor, sangrado o problemas higiénicos que afectan significativamente la vida diaria. También puede ser útil la extirpación quirúrgica en caso de picazón persistente en las marisken, ardor anal o dificultad para la higiene anal. En casos raros, una mariske puede crecer tanto que dificulta la defecación. Puede encontrar más información en nuestro artículo detallado sobre la operación de marisken.
¿Cómo se cuida la herida después de una operación de marisken?
Después de una operación de marisken, un cuidado cuidadoso de la herida es fundamental para evitar infecciones y problemas en la cicatrización. La zona anal debe limpiarse suavemente con agua tibia y secarse con cuidado. Los baños de asiento con manzanilla o corteza de roble pueden favorecer la curación. Pomadas hidratantes y antiinflamatorias o los supositorios rectales CANNEFF® SUP apoyan la regeneración. Se debe evitar frotar con fuerza, usar jabones agresivos y hacer un esfuerzo excesivo al defecar.
¿Pueden las marisken reaparecer después de una operación?
Sí, las marisken pueden reaparecer después de una operación, especialmente si persisten factores de riesgo como el estreñimiento, el esfuerzo excesivo o inflamaciones continuas. Una dieta rica en fibra, una higiene anal suave y evitar irritaciones mecánicas ayudan a minimizar el riesgo. Lea también más sobre las causas de las marisken.