¿Qué médico trata una fístula anal?
El primer punto de contacto para pacientes con fístula anal suele ser el médico de cabecera. Sin embargo, los médicos generales suelen derivar a los afectados a un proctólogo o a un centro especializado en enfermedades del recto. Un proctólogo es un especialista en el recto y, por tanto, también en las molestias de la región anal. Además, en el caso del tratamiento y la operación de una fístula anal, a menudo también participa la cirugía general y visceral, especialmente cuando se trata de la terapia quirúrgica o tratamiento de la fístula anal.
¿Cuándo se debe acudir al médico por una fístula anal?
En caso de una fístula en el ano o también de síntomas de fístula anal, se recomienda encarecidamente una visita al médico. Si aparecen los siguientes síntomas de una fístula anal, debe consultar a un médico lo antes posible. En la mayoría de los casos, las fístulas anales no se curan por sí solas y, si no se tratan, pueden provocar más problemas y enfermedades secundarias. Una fístula anal suele ser también consecuencia de la cronicidad de un absceso anal. Cuanto antes acuda al médico ante molestias en la zona anal, mejor será la terapia y el tratamiento de la fístula anal. En cualquier caso, debe acudir al médico si aparecen los siguientes síntomas de una fístula anal:
- Dolor persistente en la zona anal, especialmente al sentarse o defecar.
- Secreción crónica de líquido, pus o sangre en la región anal.
- Hinchazones recurrentes o abscesos que se forman en la zona anal.
- Fiebre o malestar, lo que podría indicar una infección.
Una visita temprana al médico puede prevenir complicaciones y facilitar la rápida terapia y el tratamiento de la fístula anal.
¿Cómo se diagnostica una fístula anal en el médico?
El diagnóstico de una fístula anal comienza con una conversación detallada sobre la historia clínica, la anamnesis. El médico le preguntará sobre sus síntomas de la fístula anal, como dolor, secreción en la región anal, sangrado u otras molestias. También es importante saber cuándo comenzaron los síntomas, su intensidad y si son continuos o mejoran de vez en cuando. Además, el médico preguntará sobre enfermedades conocidas, su estilo de vida, alimentación, actividad física, consumo de tabaco y alcohol, así como operaciones o enfermedades previas en la zona anal.

¿Cómo se realiza la exploración de una fístula anal en el médico?
A continuación, el médico examinará con más detalle la zona anal afectada. Por lo tanto, inspeccionará el recto y, con ayuda de la proctoscopía, buscará signos de un absceso anal y también las aberturas de la fístula en el canal anal. En esta exploración se pueden detectar y diagnosticar de forma suave e indolora fístulas anales y abscesos anales, así como fisuras anales, hemorroides y otros cambios. La ubicación del canal de la fístula anal en relación con el esfínter anal es muy importante para el pronóstico y el posterior tratamiento de la fístula anal.
También forman parte del diagnóstico estándar para las fístulas anales los procedimientos endoscópicos como la colonoscopía para descartar una enfermedad inflamatoria o tumoral intestinal. A veces se realizan pruebas adicionales como una ecografía a través del recto, llamada endosonografía transanal. Con esta técnica, el médico puede detectar abscesos y fístulas anales más profundos. Con la ayuda de sondas para fístulas y colorantes, se puede mostrar bien el recorrido del conducto fistuloso y su relación con los esfínteres. Estas exploraciones suelen realizarse bajo anestesia corta. En casos complicados, por ejemplo en pacientes con enfermedad de Crohn, una resonancia magnética puede proporcionar información sobre el recorrido exacto de la fístula anal. Especialmente en fístulas anales recurrentes, su médico también puede informarle sobre la prevención de fístulas anales.
¿Qué pruebas y exámenes realizará el médico para diagnosticar la fístula anal?
Existen varias pruebas y exámenes que se realizan ante la sospecha de una fístula anal para establecer un diagnóstico y evaluar con más detalle el recorrido de la fístula. Por lo general, primero se realiza un examen proctológico en el que se inspecciona visualmente la región anal y se palpa el canal anal para detectar posibles cambios como aberturas de fístulas, abscesos anales o hinchazones.
Ecografía en fístulas anales
Si el diagnóstico no está claro, se puede realizar una ecografía (endosonografía). Para ello, se introduce un aparato de ultrasonido en el recto para examinar con más detalle la fístula y su recorrido en la zona de los esfínteres.
Colonoscopía ante sospecha de enfermedad inflamatoria intestinal crónica
Si se sospecha una enfermedad inflamatoria intestinal crónica subyacente, se puede realizar una colonoscopía. Este examen permite evaluar directamente el estado del intestino y detectar procesos inflamatorios u otras enfermedades que podrían ser la causa de la formación de la fístula.
Sondas para fístulas para explorar el recorrido del conducto fistuloso
Para evaluar el recorrido exacto del conducto fistuloso y su relación con el esfínter, se puede realizar una exploración con sonda bajo anestesia. Se introduce una sonda delgada en la abertura de la fístula para explorar el conducto. Este examen suele ser parte integral del tratamiento de la fístula anal y puede realizarse durante una operación.
Resonancia magnética en fístulas complicadas
En fístulas anales complicadas o en pacientes con enfermedad de Crohn, una resonancia magnética (RM) puede ser útil para visualizar la anatomía exacta de la fístula y su relación con estructuras circundantes como músculos y órganos. La RM ofrece imágenes detalladas y puede ayudar a planificar un posible tratamiento quirúrgico de la fístula anal.